Huelga!

Posted on 2010/09/29

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Estoy en Huelga.

Estoy en Huelga.

Mis motivos personales son un poco diferentes al que proclaman los Sindicatos mayoritarios. No solo estoy en contra de la Reforma Laboral, no solo estoy en contra de la congelación de las Pensiones o la ampliación de la edad de jubilación.

También protesto porque me siento estafado.

Llevo 4 años trabajando, la mayoría como fotógrafo, la mayoría con contrato. Se supone que debo estar agradecido, no estoy en el paro, como sí lo están mi padre y mi madre, ambos desde hace varios años ya. Ellos ya no cuentan para el sistema, y no pueden hacer Huelga precisamente por no estar en el mercado laboral. En parte, también hago Huelga por ellos.

De estos 4 años, jamás he ganado más de 1000 euros, pese a pasar rachas trabajando 7 días a la semana, en jornadas de más de 12 horas. En esa época, ni siquiera estaba dado de alta en la seguridad social.

Cuando firmé mi primer contrato, no sabía lo que era un Convenio Colectivo, ni siquiera el Estatuto de los Trabajadores, en la escuela, en el instituto, en la universidad, jamás me explicaron en qué consistían, pese a que mi vida laboral está regulada por ellos, al menos en teoría.

Hace un año, un@s compañer@s decidieron intentar crear un comité de empresa en mi periódico. Sin tener mucha idea de qué podía ser eso, me uní a ell@s, movido por la amistad y el compañerismo, más que por mis ideales (creo que estoy muy verde como para pensar que tengo algo parecido, al menos intelectualmente).

Protesta simbólica del colectivo ATTAC en Callao.

Durante el proceso de creación del comité, acudimos a CC.OO. para asesorarnos. Desde allí nos aconsejaron crear una “carta blindada” de pre-candidatos, con nombres y apellidos de los promotores de dicho comité, según nos dijeron, para que estuviéramos “protegidos” laboralmente ante posibles represalias por parte de la empresa.

Esta carta, con 17 nombres en total, se incluyó en el preaviso necesario para comenzar el proceso, que tuvimos que presentar a la empresa, un mes antes de las elecciones.

La semana siguiente a presentarlo fueron despedidas 5 personas como represalia, todas formaban parte de esa “carta blindada”. Al pedir explicaciones al representante sindical, éste nos comentó que aceptaran el despido, pues la empresa ofrecía 45 días por año como indemnización.  Os podéis imaginar con qué cara se marcharon estas 5 personas. Os podéis imaginar qué sensación de impotencia sentí en ese momento, y qué percepción de engaño tuve hacia el Sindicato CC.OO. cuyo representante parecía más interesado en asegurarse una lista amplia de candidatos por sus siglas, que de protegernos.

Entre quienes seguíamos en la empresa, decidimos seguir adelante, por respeto y solidaridad con las personas despedidas. En una Asamblea extraoficial en la redacción, decidí tomar la palabra al ver que nadie se atrevía por miedo a ser el siguiente en irse a la calle. Prácticamente con ese gesto, me convertí en uno de los candidatos, pese a no tener absolutamente ninguna experiencia, ni idea alguna de cómo seguir adelante.

Llegaron las elecciones, salí elegido junto a dos compañeros. En ese momento éramos 54 personas con contrato en la empresa. Ahora somos 34.

Durante este tiempo he aprendido muchas cosas. Que existe un papel inservible llamado Convenio Colectivo, que la empresa incumple sistemáticamente desde sus inicios. Que cuando una persona demuestra a título personal su disconformidad con su situación laboral, será despedida, o no renovada si tiene contrato temporal. Si l@s trabajadores/as se organizan y reclaman sus derechos colectivamente, la respuesta empresarial será la represión, las amenazas personales, y los despidos, llegando incluso a obligar a l@s trabajadores/as a votar en asamblea en favor de la empresa.

Durante este tiempo he visto como algun@s supuest@s compañer@s son capaces de amenazar a los demás para presionar en favor de la empresa, a acudir a juicios por despido a dar testimonio falso en contra de compañeros, a convertirse en verdaderos informadores para la empresa sobre los movimientos de l@s compañer@s.

Durante este tiempo he contemplado como un juez puede ser totalmente parcial y favorable a la empresa pese a las pruebas y testimonios en contra. Cómo un Gobierno supuestamente de izquierdas es capaz de legalizar la precariedad sistemática y el despido casi gratuito, la eliminación en la práctica de logros teóricos como los mínimos contenidos en los Convenios Colectivos. Cómo un sindicato sólo se preocupa por nuestra situación al convocarnos a la Huelga, ignorando nuestras quejas durante este año al no poder contar con su ayuda efectiva, pese a formar un comité bajo sus siglas. Cómo el compañerismo exigente con sus derechos se convierte en verdadero individualismo en cuanto se necesita hacer sacrificios y exponerse realmente.

Tras este año, he comprendido que, en la práctica, no tenemos casi derechos efectivos como trabajadores y trabajadoras, que todas las partes políticas, empresariales, sindicales y sociales son capaces de utilizarnos como trabajadores/as para su beneficio, que sin medidas de presión, no solo no cambiará esta situación, sino que irá a peor.

Y sobre todo, que la única manera, y la que realmente preocupa a todas las partes antes mencionadas, de cambiar algo esta situación, es protestar colectivamente.

Por eso me sumo a esta Huelga.

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