Piezas de museo

Posted on 2012/07/27

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En esta nueva etapa del blog espero no encasillarme en la crítica negativa, pero tengo opiniones que necesito liberar y que dejen de incordiarme en la cabeza para pasar a cosas mucho más importantes para mí. Para hoy tenemos un menú lleno de tópicos sobre esa profesión casi de museo en que se está convirtiendo el fotoperiodismo, que ha pasado de ser informativamente imprescindible a un accesorio más de entretenimiento en esta sociedad de consumo informativo.

Como me gusta hablar desde un punto de vista personal, es decir, sobre aquello que conozco de primera mano, voy a comentar aspectos negativos y positivos de la profesión del fotoperiodismo en España, que es lo que he vivido y en lo que he participado profesionalmente hablando. Aviso para quienes no me conozcan: estoy bastante quemado con el tema. Otro aviso: voy a utilizar el masculino plural, básicamente porque a quienes voy a criticar son hombres. Las mujeres fotoperiodistas no suelen comportarse así (o yo no lo he vivido), más bien sufren todo lo que voy a comentar.

 

Aspectos negativos o que necesitan mejorar:

-No existe el fotoperiodismo en la prensa en España, mayoritariamente es ilustración. Un imagen que solo sirve para poner cara al protagonista de una noticia no es una noticia en sí, es una ilustración.

-Pensar las fotos para que puedan titular encima es renunciar a que la imagen tenga un peso propio. Aunque casi nunca es imprescindible informativamente hablando, con lo que es lógico que al maquetar y editar la noticia se aprovechen huecos en la foto para maquillar su falta de interés, se hagan trazados o se quiten, directamente, cuando no se toman las de agencias, que están mucho antes de la hora de cierre de la publicación.

-Falta de visión más amplia, personal y en profundidad de los temas. Llegar a un sitio, hacer una foto en 5 min y pirarse no es fotoperiodismo y menos si es un acto de propaganda organizado por algún gabinete de prensa. Por supuesto, muchos profesionales tienen unos cinco temas que ilustrar al día, tampoco les vamos a echar la culpa de todo.

-Desprecio por el debate, pues entre los profesionales no aceptan cambios en su ética de trabajo, aunque muchos ni siquiera la cumplen. Por ejemplo, hacer posar a alguien no es poco ético ni un atentado contra la objetividad. Elegir un momento y no otro porque queda mejor en foto también es manipular. Elegir el momento más sangriento de una manifestación, por ejemplo, aparte de sensacionalista, es manipulación, es ser subjetivo, lo cual no me parece mal, si es lo único que nos llama la atención, adelante, pero no digamos que es objetivo, que no estamos en el instituto.

-Es llamativo cómo se acepta con naturalidad que los grandes medios estén plagados de redactores columnistas de opinión, pero en fotografía sea tabú. Claro que un redactor puede opinar de cualquier tema sin salir de casa y esto mismo un fotoperiodista no lo puede disimular tan fácilmente.

-Soberbia gremial como resumen de lo anterior, pues solo los profesionales que trabajan para los grandes medios y las grandes agencias saben lo que es y cómo ha de ser el fotoperiodismo, sin aceptar debate alguno. Querer debatir poniendo en duda su punto de vista ya es sospechoso de por sí. Moralismo sectario cuando todo lo que rodea a su profesión tiene una falta de ética asombrosa.

-Estar al servicio de medios masivos que no hacen más que manipular y servir a políticos, bancos y empresas de todo tipo, incluidas las que poseen a estos medios, al parecer, no es poco ético, es una forma honrada de ganarse el pan y pagar la hipoteca. Por si acaso ya demostramos en facebook lo cerca que estamos del 15M y del pueblo, con quien compartimos ideales de cambio, aunque a ver qué quién  me paga las fotos con tanta licencia libre y tanto copyleft, por si acaso le pongo marcas de agua con mi nombre a las fotos, que hay mucho listo. Este párrafo me ha quedado demasiado cínico, lo sé, pero no me estoy inventando nada.

-Sistema de castas, puestos que van rotando, no aceptación del periodismo ciudadano porque les “roban puestos de trabajo”. Cuando los medios para los que trabajan suben sus fotos sin permiso para ahorrar, echar la culpa a la gente que necesita ser informada y hace sus propias fotos es muy valiente, desde luego.

-Aceptación de chalecos solo para profesionales acreditados para así no recibir palos de la policía y que solo los reciba el público al quien supuestamente sirven, aunque no ha demostrado ser muy eficaz ni tener una aceptación general.

-Editores que no permiten que jóvenes asciendan. Ya ni hablamos de que tengan contrato laboral.

-Mediocridad en suma, que solo se arregla siendo independiente, autodidacta o escapando del país.

 

Aspectos positivos o que progresan adecuadamente:

-La gente joven no conecta con esta casta, más que nada porque nunca les van a dar trabajo.

-El tiempo acabará con dicha casta si no es la crisis general o de los medios en particular.

-Si los grandes medios se hunden, se acaba el control que ejercen sobre la información.

-Aparecen iniciativas individuales y colectivas para ejercer la profesión, supliendo el servicio informativo que en su mayoría no cubren los grandes medios (fotogracción, fotomovimiento15M, diagonal, audiovisol, fronteras invisibles, hellas hell, etc).

-Hay quienes se van fuera del país y ganan premios internacionales (también arriesgando su vida), demostrando que es posible ejercer el fotoperiodismo y que aquí no se hace, dejando en evidencia la falta de valor que se le da (es curioso como la noticia del segundo worldpressphoto español en la historia del premio no fue portada inmediata, ni siquiera al día siguiente en los periódicos españoles, algunos incluso relegándolo a la sección de cultura). También hay casos de fotoperiodistas que son abiertamente subjetivos y cada vez tienen más trabajo fuera pese a haber sido despreciados profesionalmente aquí.

-Hay quien incluso tiene la intención de formar y dar clases fuera de ese rancio sistema de castas. Seguro que le llueven palos de sus compañeros de profesión.

-El fotoperiodismo ya no es imprescindible, por fin tiene la oportunidad de volverse honesto e independiente y encontrar cómo servir a la gente. Incluso puede encontrar su lugar como forma de expresión subjetiva. Aunque para eso tenga que renunciar a vivir de ello, que ojalá no tenga que ser así, en serio.

Por descontado queda decir que estoy abierto al debate y a que cualquiera que piense de manera distinta trate de convencerme, si a mí en el fondo esta profesión me gusta, quizás por eso me quejo tanto.

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Posted in: Reflexiones