Destacados contra el fin de la fotografía

Posted on 2012/09/09

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Donald Weber / Michelangelo Buonarroti

Esta semana, con motivo del Festival Visa pour l´image, se han sucedido algunos posts que ponen el foco en la mala situación del fotoperiodismo, del festival mismo, o de la fotografía en general. Si podíamos leer a David Airob, fotoperiodista de La Vanguardia, decir que Visa necesita un rescate, en el caso del Jefe de Fotografía del New York Times, su análisis de la situación iba un poco más lejos, preguntándose si la enorme cantidad de imágenes que se producen puede desembocar en algo positivo o negativo hacia la fotografía en general. He dejado una parte de esta reflexión en mi facebook, por lo que no la voy a repetir, lo que sí quiero traeros son ejemplos de las dos variantes que plantea James Estrin que podrían acontecer o que ya están sucediendo, mejor dicho.

Sobre la primera, que miles de personas estén pensando de manera visual y que esto se pueda aprovechar para atraer al público hacia el fotoperiodismo o la fotografía documental, me parece un buen ejemplo el último libro de Donald Weber, interrogations. Un tema potente, con fuerte impacto visual, que el autor aprovecha para hacer un fotolibro con imágenes personales del entorno tratado, para contar la historia a su manera, con la extensión, la edición y el formato a elección totalmente personal. Y puede llegar al público directamente, sin intermediarios que desvirtúen el trabajo o que impongan condiciones. También es una forma de escapar de posibles censuras y contar así lo que otro fotoperiodista, Simon Norfolk pide en este artículo de El País, fotos que expliquen por qué miente un Gobierno, fotos que no sean propaganda. ¿Qué mejor manera para ello que no depender de nadie más que de la fuerza de tu historia? Con internet todo es posible, solo hay que poner un poco a la imaginación a trabajar.

Sobre la segunda posibilidad, que ante la enorme cantidad de imágenes que tenemos que digerir, si a todo el mundo le gusta todo no haya una imagen mejor que otra, os pongo de ejemplo esta iniciativa también en forma de libro (y de web),  que representa muy bien lo que comenta James Estrin, fotos populares (o populistas), horteras, superficiales, llamativas, de una técnica muy precisa pero sin un atisbo de personalidad (en  mi opinión), que aún así consiguen destacar e incluso tener cierto reconocimiento entre el público masivo (muchas de estas imágenes seguro que estarán entre las más interesantes de cualquier red social sobre fotografía). Aunque habrá que ver cómo soportan todas estas fotografías el paso del tiempo, solo hay que ver cómo sobrevive la moda absurda del HDR, que ojalá se extinga pronto.

No es de extrañar este resultado en la explosión de la fotografía masiva, desde sus orígenes se ha intentado justificar la existencia de la fotografía a base de imitación de otras artes como la pintura, o por la exaltación de una técnica casi ingenieril, como es el caso de este vídeo en el que a Ansel Adams solo le falta ponerse a escribir ecuaciones con sesudos cálculos que demuestren que una fotografía es buena.

John Stezaker – Betrayal

Quizás por eso todavía resulte sorprendente que sigan apareciendo conflictos tan manidos como el de la autoría, pese a que desde púlpitos tan reconocidos como el del Premio Deutsche Börse, se den por válidas propuestas en las que el autor no dispare una sola fotografía, evidenciando que en esta disciplina lo más importante es saber mirar, saber traducir los estímulos visuales, entender las imágenes y saber construir algo interesante a partir de ellas.

La fotografía necesita despojarse de muchas barreras, y la mejor manera para hacerlo es mediante el conocimiento. Hay multitud de escuelas de fotografía, incluso ya no dependemos de vivir en una ciudad grande para estudiar, podemos hacerlo a distancia desde cualquier lugar con conexión a internet. Y quienes tenemos un interés en esta forma de creación que es la fotografía lo mejor que podemos hacer es contagiar nuestro entusiasmo, dejando de lado debates manidos y cerriles que no son más que lastres absurdos, para que no quedarnos en el síndrome del “me gusta”,  para que la creatividad y las ganas de profundizar afloren y revitalicen el fotoperiodismo, la fotografía documental, la edición, la publicación, la manera de compartir y valorar las imágenes… La estructura ya existe y tiene un potencial inimaginable, solo necesitamos poner la fotografía en valor.

Por cierto, el lema de este blog, “La fotografía ha muerto, intento vivir de sus restos” es solo una provocación. Aún espero alguien que me diga que me contradigo escribiendo de forma tan positiva sobre la fotografía aún manteniendo ese lema. A ver si dejándolo así de claro salta alguien. Saludos.

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