Destacados pasando de debates

Posted on 2012/09/30

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Jens Ullrich dando vida las aburridas fotos olímpicas de siempre.

Esta semana he estado un poco occupy (mal comienzo, ya), pero no quería dejar marchar este mes sin dejar un post con recomendaciones varias para animar el comienzo del otoño, de octubre y de cuantas revoluciones nos queden por vivir.

Para empezar, no voy a entrar en más debates sobre fotoperiodismo (no en esta semana, no puedo prometer más), solo diré que el reportaje de Samuel Aranda sobre la situación de crisis en España para The New York Times me parece aburrido en la forma, que no en el contenido, aunque quizás sea demasiado plano y superficial. Se lo dije en facebook y no sé si por esa razón afirmó en esta entrevista que parece que haya cometido un delito por utilizar el blanco y negro, supongo que más gente le habrá comentado de todo, su reportaje ha salido en muchos medios españoles. No voy a entrar en debates absurdos sobre el contenido, lo que documenta Samuel existe y cada vez de manera más extendida, solo por poner un ejemplo cercano para mí, desde el 15m de Torrejón comentaban hace poco que en una campaña de intercambio de libros y material escolar lo que más reclamaba la gente no eran libros sino alimentos.

La cuestión a debatir, si lo permiten las terribles circunstancias, es si el tipo de reportaje que produce Samuel consigue llegar a la gente. Está claro que en el Estado Español ha dolido y mucho, pero no sé si se respondería igual ante el mismo tipo de reportaje basado en la situación de cualquier país no europeo u occidental. Pero no me hagan caso a mí, que no tengo ni idea de nada, lean las palabras de Paul Graham cuando le preguntan en esta entrevista su opinión sobre el fotoperiodismo clásico:

“Ese tipo de fotografía tuvo su momento, y los tipos de interés social siguen siendo pertinentes, pero sólo hay que encontrar un lenguaje fresco para expresarlos

Imagen del libro Open See de Jim Goldberg. Steidl, 2009

Para dilucidar qué es un lenguaje fresco para el fotoperiodismo podríamos estar toda la vida discutiendo, quizás sea mejor idea mirar con otros ojos lo que ya se está haciendo en todas partes. Por poner solo algunos ejemplos, Jim Goldberg y su publicación Open See habla sobre las migraciones de una forma muy distinta a como lo vemos cada día en los medios. En una sesión del photobookclubMadrid llevé mi ejemplar de Mi perro rano, de Mauricio Palos, que sin llegar a la expresividad artística de Goldberg, también hace uso del fotolibro para contar el mismo tema, esta vez sin texto y con una edición también arriesgada para los preceptos clásicos del fotoperiodismo, en gran parte por incluir su opinión abiertamente con imágenes no informativas o noticiosas, pero sí muy expresivas.

Desde agencias y colectivos como Magnum o Nophoto, por poner dos ejemplos, se lanzan a probar nuevas vías de desarrollo de la fotografía documental, con un blog/exposición viviendo un verano de crisis en España, o con una caravana por los EEUU, con un diario a base de fotos subidas a instagram, o incluso con una búsqueda a través del álbum familiar para indagar en la desmemoria y el olvido.

Podréis decir que esto no es siempre fotoperiodismo puro, de acuerdo, pero comparte el mismo interés por comunicar historias, por denunciar desigualdades, por informar, aunque en estos casos con un mayor interés por enriquecer la forma además del contenido, un anhelo por añadir dimensiones a la percepción fotográfica clásica.

Joe Klamar retrató así al equipo olímpico de EEUU

Tampoco digo que os volváis locos y locas haciendo experimentos sin medida ni criterio, tampoco que os pongáis a hacer collages con todo lo que veáis y abandonéis la cámara para siempre, aunque, puestos a elegir, mejor revisitar los clásicos y renovarlos, que hacer chapuzas del nivel de Joe Klamar para el equipo olímpico de EEUU.

Si no os logro convencer, algo lógico y normal, siempre podéis seguir la senda mayoritaria y realizar los mismos reportajes de la misma forma una y otra vez, a ver si así descubrís la manera de destacar entre tantas y tantas propuestas.

Desde aquí quiero agradecerle a Ramón Peco que se ponga de mi parte, aún sin leer este post (espero que no se arrepienta), en defensa de una innovación en esto del fotoperiodismo. Me consta que no somos los únicos con esta opinión.

También le quiero dar la enhorabuena a Cristina DeMiddel y a Julián Barón por resultar seleccionados en The PhotoBook Awards organizados por Paris Photo y Aperture Foundation, tengo ambos fotolibros casi desde que fueron publicados y no he dudado ni un segundo en que son de lo mejor que ha salido este año.

Y después de este momento pelota, por favor, leña y puño para este vuestro blogger, que me lo merezco y mucho.

 

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