Gajes del oficio

Posted on 2013/03/22

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ruido gris en vídeo

Lo primero de todo, perdón por usar una expresión tópica para comenzar el post, pero quería algo juguetón con la palabra oficio, en cuanto a fotografía se refiere, y gajes tiene acepciones positivas y negativas, las cuáles me parecen más que adecuadas.

Llevo 7 años viviendo de la fotografía. Debería decir malviviendo, pero en realidad vivo muy bien, pese a que gano poco dinero. Quizás porque el dinero no me da la felicidad y la fotografía sí. Pero, lamentablemente, desde hace unos años vengo dándome cuenta de que la fotografía por la que me pagan no me da la felicidad. Podría decir que tampoco me la quita, pero una vez encuentras la forma de disfrutar plenamente de algo, hacerlo de otra manera deja una sensación de pérdida de tiempo un tanto amarga.

Os daré la razón si intervenís para decirme que lo que soy es un listo, que el trabajo nunca da la felicidad, que se trabaja para vivir no para ser feliz, y que si quiero vivir de un acto creativo, que me ponga a la cola, que mucha gente quiere lo mismo y eso no es rentable en esta sociedad, que mejor me ponga a vender motos o lo que surja.

Pues bien, no os quiero llevar la contraria, de hecho, me promociono profesionalmente como un fotógrafo de oficio, de encargo, barato y cumplidor, a su servicio por un puñado de euros. Pero lo cierto es que no me llena, no me motiva. Lo hago en modo automático. Es lo que tienen los oficios, que no suponen un reto demasiado complicado intelectual o emocionalmente hablando, se aprenden con mucha práctica, y una vez aprendidos puedes estar toda la vida haciendo lo mismo, por lo menos mientras lo que sea que produzcas siga siendo útil.

Pero algo pasa cuando le das vueltas a las razones por las que en nuestra sociedad no se dan las circunstancias para que se generen dedicaciones más creativas, llenas de retos e innovación, y todo ello en un mundo artístico o creativo que en el fondo llevamos dentro desde que somos críos. Después de escuchar esta charla, uno entiende un poco mejor. Y viendo lo que sucede en las universidades con las carreras humanistas, que después del Plan Bolonia están siendo condenadas a desaparecer o convertirse en partes activas del sistema productivo capitalista. De hecho, toda la universidad se está convirtiendo en una máquina de generar plusvalías empresariales, primero arruinándolas y después privatizándolas a trocitos. Ya está ocurriendo con la sanidad, así que no nos tiene que sorprender que la educación también venga detrás. La cuestión es si eso nos interesa como sociedad.

Yo lo tengo claro, ahora mismo lo que a mí me llena, lo que me interesa, lo que me pone en marcha y me dan ganas de producir, es una fotografía alejada del oficio, del método fácil de contentar a un cliente sin ninguna cultura visual ni interés alguno en cultivarlo. Podríamos decir que es un poco suicida mi actitud, y más en un contexto de crisis salvaje, yo podría responder con otro discurso sobre las oportunidades de ruptura e innovación que provocan las crisis, pero lo cierto es que no tengo ni la más remota idea de cómo generar un tejido social lo suficientemente interesado en cultivarse visualmente y, a largo plazo, vivir de la fotografía como forma de expresión artística o creativa, más allá de un álbum de fotos de una boda, o de un par de imágenes llamativas en un muro de facebook. Hace unos días, Roberto Herreros nos enviaba por correo a quienes apoyamos en su día económicamente un proyecto que coordina, Fundación Robo, un artículo en el que en los últimos párrafos contaba cómo en Brasil ha sido posible generar un tejido social de estas características, aunque con el vehículo de la música como nexo común.

Infinito, de David Jiménez en la web de Have a Nice Book (pincha en la imagen para verlo en vídeo enter

Infinito, de David Jiménez en la web de Have a Nice Book (pincha en la imagen para verlo en vídeo)

Llevándonos este ejemplo a la fotografía, quizás a David Jiménez, hace más de diez años, nadie le habría aconsejado que hiciera un libro de fotografía no comercial, creativo y arriesgado, pero lo hizo, y después de una década de pasar prácticamente inadvertido, por fin parece que tiene cierto reconocimiento. Yendo más allá de este análisis fácil, pues a David Jiménez este reconocimiento para lo más que le valdrá será para dar algunos talleres de fotografía y para reeditar su libro, lo que me interesa de este ejemplo es que a causa de su libro ha generado otro tipo de beneficio social, lejos de la rentabilidad económica inmediata. Hace unos días, Juan Cires, uno de los tres organizadores del PhotobookClub Madrid, me contaba que gracias a David Jiménez y su libro infinito, y gracias a que le transmitió esa visión de que los libros de fotografía podían ser grandes transmisores de la creatividad artística, Juan empezó a mirar y a comprar libros de fotografía. Esto sucedió hace más de diez años.

Detalle del mapa de los photobookclub mundiales

Detalle del mapa de los photobookclub mundiales

Pues bien, una década después, Juan Cires no sólo mantiene este interés por los libros de fotografía, además de comprarlos, lo que ya de por sí tiene un evidente beneficio para la gente que, como yo, querría vivir de la fotografía más alejada del puro oficio, sino que además, se ha convertido en otra fuente generadora de interés por los libros de fotografía, no sólo escribiendo sobre el tema en su recomendabilísimo blog, Cuatro Cuerpos, también coordinando, con ayuda de Bonifacio Hinojosa y Ricardo Garrido, el photobookclub más activo de la actualidad a nivel mundial, llevan diecinueve sesiones en algo más de un año, lo que además está provocando (esto es una teoría mía) con su alta actividad y difusión, que en el Estado Español se estén poniendo en marcha casi la mitad de los todos los photobookclub que de manera oficial se están creando en todo el mundo. Por supuesto, también influyen otros muchos factores, como photobookclub de otras ciudades muy activas como Murcia y Barcelona, con su séquito de fotógrafxs, bloggers, editoriales, personas dedicadas a la gestión cultural o a la enseñanza, etc. que también hacen muchísimo por promover la cultura del libro fotográfico (no quiero quitar mérito a nadie, no me apaleéis todavía, es que soy muy fan de los de mi ciudad).

A donde quiero llegar es que de un gesto aparentemente insignificante, como el de la publicación del libro Infinito de David Jiménez, ha germinado (evidentemente, con otros múltiples factores, guardad las antorchas) toda una red de gente interesada en lo mismo, dispuesta a seguir generando más interés, más nodos de red, más actividades, y no sólo a comprar más libros, también a producirlos, y si no, mirad los cuadernillos del primer aniversario del Photobookclub Madrid (perdón por el spam, que ahí salgo yo también).

Y perdonadme si no consigo resumir mis palabras, creo que con estos ejemplos que os pongo queda claro que para innovar y generar algo que no existía y que nos interese y atraiga a (quizás todavía) unas pocas personas, habrá que pensar en ir sembrando y dejando crecer lo que ahora se está planteando, y que puede que no nos aporte ningún beneficio económico directo, o quizás sí, si somos un poco avispados, pero lo cierto es que ahora todo sucede muy rápido en comparación con solo unos años, evidentemente por la hiperconexión que supone internet, por lo que podemos ser incluso optimistas sin miedo a equivocarnos demasiado.

Como conclusión, que ya estaréis hartas de leer, solo decir que no seamos cortoplacistas, que cualquier cosa que aportemos puede ser interesante en un futuro, y que si nos gustaría disfrutar de algo que no existe, como sería una red cultural en torno a la fotografía más cercana al arte que al oficio, lo que deberíamos plantearnos es cómo hacer para que esto se genere, en lugar de quejarnos o dedicándonos a otra cosa menos interesante sin más. Pensad que para actitud cortoplacista y poco interesada en la creatividad y la innovación ya tenemos infinidad de ejemplos institucionales y privados como para tener claro a dónde lleva eso.

En fin, si no os aporta nada, por lo menos dejadme creérmelo a mí en lugar de ponérmelo más gris de lo que ya lo veo todo.

Gracias!

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Posted in: Reflexiones