¿Se soporta este soporte?

Posted on 2013/11/24

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Karma y Coexistence, dos regalazos

Karma y Coexistence, dos regalazos

Otro texto sobre libros de fotografía, diréis, y tendréis razón. Pero es que siguen pasando muchas cosas sobre este soporte como para ignorarlas. Y están pasando casi todas por aquí, por autores y autoras, editoriales, escuelas, colectivos, grupos de frikis que hace unos años no parecían capaces de provocar esta oleada de atención internacional sobre ellos, que además, no parece remitir, lo cual demuestra que no es producto de la casualidad, que aquí pasa algo y pasa por algo.

 

AlbertoFeijóo, Iñaki Domingo y especial Foam de cuadernillos

Alberto Feijóo, Iñaki Domingo y especial Foam de cuadernillos

Que el soporte libro esté viviendo esta fiebre podría tener muchas explicaciones, yo voy a lanzar la que me parece que tiene más peso, luego vemos, si queréis, por qué eso ha reventado, creativamente hablando, con más incidencia en el Estado Español.

Los libros como objetos nos son tan familiares que no hace falta justificar el interés que pueda generar, prácticamente hemos crecido entre ellos, hemos aprendido gracias a ellos, y hemos vivido miles de experiencias a través de ellos. Que sí, que las generaciones que están creciendo ahora viven rodeadas de pantallas quizás no vuelvan a tener esa conexión con este soporte, pero aún se siguen utilizando libros físicos para todo.

Films, Tránsito y No caption

Films, Tránsito y No caption

Si nos centramos en la fotografía, es cierto que este soporte siempre ha albergado imágenes, no es nada nuevo. Pero, por primera vez en la historia de la fotografía, la reproductibilidad de imágenes a través de libros se ha vuelto relativamente universal. Todo esto está más que tratado y hablado, pero quiero hacer hincapié en ello porque es algo con lo que las pantallas, los dispositivos móviles, las webs, apps, libros electrónicos aún no pueden darle a cualquiera con un mínimo interés en acercarse al lenguaje fotográfico con una cierta intención comunicativa elaborada. Las redes sociales son contenedores estupendos para que cualquiera pueda utilizarlas como forma de expresión, pero precisamente por ello son elevadamente estandarizadas y limitadas. Y no todas las formas de comunicar fotografía se adaptan bien a ellas. Tampoco a las webs, aunque hay muy buenos ejemplos de páginas muy interesantes, que muestran imágenes de una manera muy completa, la necesidad de unos conocimientos algo elevados sobre programación las convierte en prohibitivas para la mayoría de la gente. Lo mismo ocurre con las apps que van más allá de un libro en pdf.

Podréis decir que los libros también tienen este tipo de barreras, y es cierto, en parte. Generar un libro bien diseñado, producido, impreso, incluso encuadernado en condiciones, requiere conocimientos más o menos profundos, quizás en manos de profesionales, pero también es cierto que podemos llegar a resultados bastante decentes con unas fotocopias, o un escaner y una impresora relativamente barata. E incluso podemos generar un álbum (ciertamente estandarizado) en casi cualquier tienda de fotografía de barrio o web de impresiones digitales.

Palíndromo Mészáros, Simona Rota, Juan Diego Valera y Ana Zaragoza

Palíndromo Mészáros, Simona Rota, Juan Diego Valera y Ana Zaragoza

 

Estas pequeñas diferencias convierten al libro de fotografía en universal, hasta cierto punto. Pero solo hasta ahora se han dado las condiciones para que una gran masa de población utilice y se interese por la fotografía como lenguaje expresivo. Con cámaras en casi cualquier elemento conectado a internet, posibilitando la difusión total como elemento indispesable para la comunicación mediante imágenes, nos acercamos a la fotografía, y con el libro físico podemos jugar con un soporte de muchas más posibilidades en cuanto a secuenciación, tamaños, sensaciones complementarias a lo visual que una red social estándar.

 Y es en la secuenciación de imágenes donde radica el punto de inflexión de la fotografía como lenguaje hacia nuevas posibilidades, para dejar atrás el campo hiper explotado de la imagen única, algo que la acerca quizás demasiado a la pintura como para que sea tomada en serio como lenguaje independiente. Por supuesto, se siguen produciendo imágenes únicas, que no requieren de la secuenciación para tener su espacio propio merecido en nuestra cultura. Pero quizás por ello, o precisamente por ello, por su escasez y exclusividad, han convertido soportes como la exposición, la puesta en pared, por ejemplo, en formas demasiado elitistas y de dificil acceso para el gran público, porque colocar fotografías en una pared requiere en la mayoría de las ocasiones grandes tamaños (el libro no deja de ser una pared de una distancia y tamaño más asequible en todos los sentidos), lo que se termina por traducir en costes elevados, una de las mayores barreras de participación activa para el gran público.

 

Aleix Plademunt y Estela Sanchís

Aleix Plademunt y Estela Sanchís

¿Y por qué florece el soporte libro precisamente ahora en el Estado Español?

No voy a hablar de casos concretos en forma de libro, muchos los conoceréis, tampoco de los agentes que han posibilitado este momento de enorme trascendencia internacional en el mundo fotográfico (y puede que solo en el mundo fotográfico,  pero ese es otro debate), quizás las imágenes de este post, que he ido colgando en mis redes sociales los últimos meses sirvan de mínima referencia personal, pero no es mi intención escribir una relación histórica pormenorizada de momentos y precursores de esta fiebre del libro fotográfico, es algo que daría para un extenso artículo o incluso una tesis, algo mucho más importante y con más fundamento y trabajo que un post en un blog. Ojalá llegue ese artículo o esa tesis y sea pública, completa, coherente, neutral y equilibrada.

 

Exposición de maquetas de alumnos/as de Blank Paper

Exposición de maquetas de alumnos/as de Blank Paper

Me interesa adentrarme en las razones generales, porque los casos particulares repetidos en los últimos años son síntomas de que algo está ocurriendo en la sociedad en general, con las posibles razones que os he comentado hasta ahora, y con más incidencia en nuestro estado en particular, que tiene, irremediablemente, ciertas características peculiares que están viniendo realmente bien a esta oleada en la fotografía.

Evidentemente, no hay un motivo principal, pero si hay algo que nos ha influenciado en los últimos años en mayor medida es la crisis económica. En lo que refiere a la fotografía, hasta la crisis, los que se le daban a este lenguaje eran muy concretos y nada específicos del Estado Español. Fotografía para medios de comunicación, para publicidad y marketing, para eventos sociales, etc. en cuanto a los oficios. O como instrumento creativo de artistas de todo tipo, muchos apoyados por galerías e instituciones importantes. Había muchos otros usos, pero creo que estos eran los predominantes, por lo tanto, los más visibles y extendidos, así como los de mayor influencia.

 

Clase de encuadernación con Isabel Zambeli

Clase de encuadernación con Isabel Zambelli

Pero llegó la crisis económica y, con ella, la crisis política, la de las instituciones, la de los medios de comunicación, la crisis a la mayoría de empresas de todos los tamaños, todas condicionadas por el cambio en los flujos de dinero, que dejaron de alimentar a esa supuesta gran clase media europea y española. Con todo ello, la fotografía dejó de ser un oficio bien remunerado, añadiendo, además, el auge de cámaras digitales y el acceso de una gran parte de la población a su uso, convirtiendo a casi cualquiera en potencial fotógrafo de oficio. Evidentemente, quienes querían (o queríamos) seguir utilizando el lenguaje fotográfico como forma de vida han tenido que reinventarse, por ejemplo, creando escuelas o potenciando las que ya había, o llevando la fotografía a otros lugares donde su uso aún no estuviera explotado, en ocasiones buscando convertirse en nuevas figuras artísticas o también de oficio, pero también porque muchas de las personas que antes vivían de la fotografía, ahora ya no tenían trabajos estables y sí mucho tiempo para dedicarlo de lleno a este lenguaje y sus posibilidades.

Y el hecho de que la crisis haya devastado el Estado Español, ha forzado, también en este campo de la fotografía, a autores y autoras a buscar fuera lo que aquí no iba a llegar jamás, cierto reconocimiento, soporte económico, o ambas cosas.

 

Actividad del Photobookclub Madrid en Estampa

Actividad del Photobookclub Madrid en Estampa

Por el camino se han generado redes, estructuras más o menos sólidas, a base de individualidades con un interés más o menos común, y el soporte libro ha venido a establecer ese punto de unión que ningún otro soporte podría haber sostenido, por el bajo nivel de especialización e industrialización de nuestra población en cuanto a dispositivos digitales, o por la ruina económica generalizada que impide plantear desde las exposiciones, al menos por ahora.

 

Expo de fotolibros y fanzines en Dispara

Expo de fotolibros y fanzines en Dispara

Queda por saber cuáles serán las siguientes fases de este proceso, si las instituciones tomarán su papel para dinamizar cuanto está ocurriendo, o para controlarlo y, por tanto, apagarlo y sostenerlo artificialmente, como posiblemente ocurría antes de la crisis. Si las individualidades de las que hacía mención antes serán capaces de convivir en común mucho más en el tiempo, o se unirán aún más. Si las siguientes generaciones que aún no han empezado a florecer querrán seguir utilizando el soporte libro para la fotografía. O si la población en general llegará a aceptar este soporte como algo más que un catálogo de exposición o retrospectiva de tal o cual fotógrafx reconocidx.

 

Visita a Artes Gráficas Palermo de alumnos/as de Blank Paper

Visita a Artes Gráficas Palermo de alumnos/as de Blank Paper

Quizás cuando la crisis arrecie, cuando vuelvan los agentes de poder que antes tenían la palabra y que la han perdido desde que dejaron de tener dinero para sostenerlo todo a su alrededor, esta corriente alrededor del libro de fotografía esté lo suficientemente madura y estructurada como para no necesitar de otras estructuras para persistir, ojalá.

Mientras tanto podemos seguir disfrutando de todo lo que está pasando, podemos debatir de dónde viene o a dónde va, y podemos seguir viendo cómo llegan grandes libros, fanzines, cuadernillos, sesiones de bookjockey, tertulias de photobookclubs, editoriales, tiendas, ferias y, sobre todo, gente interesada en la fotografía como lenguaje, para leer y para expresar.

Yo estoy flipando, no sé vosotrxs.

 

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