El contenido de la estética

Posted on 2014/08/12

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tríptico 01

Perdónenme los y las expertas conocedoras de la historia del arte, o las y los artistas de trayectorias contundentes, si lo que voy a escribir aquí es demasiado básico, pero entiendan que uno llega donde puede y como puede.

Preparando una edición para la beca fotopres, creada para promover la fotografía documental, me miro al espejo de mis propias fotografías y me hago preguntas. Obtengo respuestas que instintivamente vengo resolviendo desde hace meses, pero sin racionalizar ni justificar el resultado ni el proceso. Llegado el momento de pedir pasta, llega también la hora de explicar por qué, así que no me demoro más.

tríptico 02

Empecé F hace más de un año, un iniciático trabajo sobre el fascismo, tal y como explicaba en mi propuesta para la misma beca el año pasado: “…mediante la fotografía, buscando indicios del pasado político, social y religioso, así como su reflejo o producto en la sociedad actual, para comprobar, en suma, si es cierto que, como afirmaba Gramsci, el fascismo es el estadio extremo del capitalismo.”

Como no me dieron beca alguna, aunque quedé entre los finalistas, algo que me motivó bastante, seguí haciendo lo que vengo haciendo desde hace más de 10 años, fotos y más fotos. En ese proceso, la parte documental clásica, como yo la entiendo al menos, fue perdiendo peso. Dejé de visitar monumentos franquistas, zonas llenas de tiendas, manifestaciones con mucha policía, y empecé a dejarme llevar por las ganas, por el hambre de imágenes. Sigo yendo a algunas de las evidentes fuentes de contenido, pero no voy pensando en qué debería documentar, simplemente me dejo llevar por el mismo hambre. La mayoría de las veces hago alguna foto de algo noticiable, aún tengo vicios de cuando trabajaba en prensa, pero nunca sobreviven a la edición, hay algo en ellas que abre la puerta a otra cosa, quizás a la parte racional o mental, a lo que se espera que documente.

Por supuesto, si trabajara para algún medio, con algún fin que no fuera el de alimentar mi hambre de imágenes respondería a esa parte mental, porque el hambre física tiene prioridad, aunque vistos mis últimos años, cualquiera diría lo contrario de mí.

tríptico 03

Pues bien, después de meses dando de comer a mis instintos creativos, es decir, disfrutando al máximo haciendo fotos, en la edición voy viendo cómo la forma, la estética, también responde a ciertas dudas sobre lo que me preguntaba inicialmente acerca del capitalismo, pero también sobre nuestra vida en las ciudades, sobre el consumismo de todo tipo de cosas, también de imágenes. Y me doy cuenta de que ya no fotografío nunca en horizontal, que el ojo me pide un encuadre vertical, me pide velocidad en el recorrido de cada fotografía, de arriba a abajo, pasando por formas y colores, tensiones y texturas como si de una melodía se tratara. Y es aquí donde todo parece encajar, en la manera en que disfruto tan similar a la escucha de música. Tengo que decir que me influye de sobremanera la escucha de música electrónica, una de las mayores enseñanzas de Eloi Gimeno a mi paso por sus clases como profe de diseño, más que cualquier otra cosa. Antes no entendía qué le veía todo el mundo a los ritmos, a esos graves rodeados de ruiditos tan básicos y repetitivos. Pero ahora todo adquiere un sentido completo en mí, que ya no soy observador sino participante. El ritmo de esta música me cambia la perspectiva, no me cuenta qué está pasando, me hace vivirlo.

tríptico 05

¿Y qué ocurre si nos llevamos esto a la fotografía? Y hablo de una fotografía ligeramente más abstracta, pero sin perder la conexión con lo que documenta, con algún ancla de realidad, algo a lo que asirnos empáticamente, como seres humanos, desde nuestra percepción y vivencia como especie. O no, quizás una imagen sumergida totalmente en la forma, sin asideros, tan provocativa que parezca que es solo una foto bonita, agradable, bien compuesta, pero que no sirve para nada más que para la contemplación, que no parezca contar nada. En esas estoy, buscando ese límite y lo que me provoca, pero priorizando la forma, la estética. Y esa estética, en realidad buscada intencionalmente pero desde el subconsciente, me hace sentir violencia, agresividad, egoísmo, fuerza y, sobre todo, control, en el encuadre, en los elementos que aparecen, pero también en la sociedad hiper diseñada mediante una estética elaborada que anula, ya de paso, el potencial de aquello que no está pensado, planificado, dejado al libre albedrío, pues el orden siempre tiene más fuerza que el caos, superficialmente, al menos. Y esta fuerza del control (estético) conecta con lo que buscaba al tratar el fascismo como tema de investigación visual. La belleza es fascista, que dicen algunos.

De ahí que desde hace poco tiempo, lo que estoy agrupando en la edición de imágenes se llame Control.

tríptico 06

Y esto es lo que voy a presentar a fotopres, con la verdad por delante, declarando mi huida de la fotografía documental (clásica) hacia un terreno que me es ajeno desde la fotografía aprendida, pero no tanto desde la pintura, el diseño, la escultura o, más que en ninguna otra disciplina, la música.

Confieso que estoy lleno de dudas, casi todas racionales, en parte porque, tal y como comienzo contando en este post, creo que hay mucha gente con este camino ya recorrido, aunque eso nunca ha sido un problema en mi caso, siempre me siento un estudiante rodeado de gente que sabe más que yo. También me preocupa provocar cierta desconexión con lo que entiende el público, generar algo que no se entienda o parezca postureo arty. Por eso me explico, por eso este post. Y también por aquello de ordenar las ideas.

tríptico 07

 

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Posted in: Reflexiones