30 fotolibros más representativos en España entre 2000 y 2015

Posted on 2016/05/01

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Jorge Isla, a quien no conozco en persona pero sí por redes sociales, me escribió pidiéndome un listado con los 30 fotolibros más representativos en España entre 2000 y 2015 para una tesis universitaria sobre el tema. El primer sorprendido fui yo, pero supongo que el estar metido en la organización de Fiebre Photobook habrá tenido algo que ver. Por lo demás, creo que hay gente mucho más preparada que yo para hacer este tipo de listados, y más teniendo en cuenta que yo llegué al mundillo del fotolibro aproximadamente en el 2011 cuando comencé a estudiar en Blank Paper Escuela donde, por ejemplo, Antonio Xoubanova nos enseñó muchos de los libros que hay en mi selección y que luego han acabado en mi propia biblioteca. Por ello y porque no soy un estudioso del tema, creo que lo mejor es que leáis mi listado sin tomároslo demasiado en serio, es subjetivo, evidentemente. Para los años de publicación me he servido del listado de “Libro” de Eloi Gimeno,  publicado por Fotocolectania, aunque solo llega hasta parte del 2014, a partir de ahí los he buscado yo mismo.
El motivo principal a la hora de elegir un fotolibro para esta lista ha sido su repercusión y efecto contagio respecto a otras publicaciones y no mi gusto personal (que no es pertinente para este caso), aunque siempre estará bajo mi punto de vista que no puede no ser otra cosa que sesgado y subjetivo. En cada caso explico brevemente por qué ha sido elegido. Disculpas de antemano por los posibles errores, datos equivocados o por la propia selección.

 David Jiménez, Cristóbal Hara y Ricardo Cases


2000
01 Infinito de David Jiménez
Creo que ya nadie duda de la influencia de este libro que se toma como referencia para comenzar cualquier análisis del fenómeno fotolibro en España. Está agotado pero hay varios vídeos donde se puede ver completo.

2004
02 An imaginary spaniard de Cristóbal Hara
Un fotógrafo español publicando con Steidl, la editorial de fotolibros de ese momento a nivel mundial. Su repercusión como libro todavía resuena.

2009
 03 La caza del lobo congelado de Ricardo Cases
El primer fotolibro como tal de los Cuadernos de la sala Kursala de la Universidad de Cádiz, que hasta entonces publicaba catálogos de sus exposiciones pero no fotolibros. La impresión en offset digital facilitó la tirada corta, algo que también abrió campo a otras publicaciones.
Eloi Gimeno y Fontcuberta
2010
04 Hellsinki de Eloi Gimeno
Fue el primer español en enviar su fotolibro a todo el mundo, sin complejos y obteniendo resultados con ello. El bajo coste de producción y envío facilitó que llegara a los ojos y manos necesarias como para aparecer en el listado de lo mejor del año 2010 de Photo-eye, desde donde se marca el paso desde 2009 en esto de los fotolibros o photobooks con repercusión.

05 A través del espejo de Joan Fontcuberta y otros
Con un plantel de colaboradores plagado de estrellas del rock fotográfico y artístico, y un tema llamativo con fotos bajadas de internet, fue publicado por La Oficina editorial y tuvo una distribución del nivel de cualquier editorial española importante del momento, aunque me temo no tuvo el efecto comercial deseado, quizás por algo que ya comenté en su día.

06 China Western de Carlos Spottorno
Sin tener un gran libro ni alcanzar repercusión internacional, Spottorno hizo saltar la banca del mundo editorial español al contar abiertamente la mala experiencia al publicar con La Fábrica, contándolo, entre otros sitios, en la reunión Book In Progress que tuvo lugar en junio de 2011 en Blank Paper Escuela y que reunió a los agentes más activos de la edición independiente de fotolibros del momento y que podéis leer en la recomendable crónica de Jon Uriarte.
Ricardo Cases y Julián Barón
2011
07 Paloma al aire de Ricardo Cases
Coeditado entre, nada más y nada menos, Photovisión, Schaden y Dewi Lewis. Siguiendo los pasos de Hellsinki, Cases y Barón (siguiente selección) llegaron a lo mejor del año de la lista 2011 de Photo-eye. Ricardo Cases aprovechó el momento y se dio a conocer en todo el mundo anglosajón del fotolibro y de la fotografía.

08 C.E.N.S.U.R.A. de Julián Barón
El hecho de convivir con Ricardo Cases en el colectivo Blank Paper, o haber sido publicado con RM y difundido después de la reunión de Book In Progress pudo tener mucho que ver con que este libro llegara al listado de Photo-eye. Compartir métodos de promoción de fotolibros fue esencial para que un trabajo, que por aquel entonces costaba ser entendido en el mundillo fotográfico español, fuera reconocido internacionalmente. Ahora es un clásico de la fotografía española y muy merecidamente.
Ignasi López y Cristina de Middel
2012
09 The Afronauts de Cristina de Middel
Partiendo de un cuaderno de la Kursala, y con el apoyo en el diseño y la edición de Ramón Pez y Laia Abril, Cristina de Middel apostó por darse a conocer en todo el mundo llegando a viajar a ferias de libros de EEUU o llamando a la mismísima puerta de la casa de Martin Parr con tal de enseñar su fotolibro, que llegó a ser el mejor del año en todo el mundo según Photo-eye The guardian. De Middel no se quedó ahí y desde entonces no ha dejado de publicar, exponer o trabajar en todo el mundo.

10 L´Inassolible de Roger Guaus
Uno de los autores se convertirían en editores tras Ca L´Isidret, sorprendió con este trabajo muy personal y novedoso en cuanto al diseño. La sección dummies de esta editorial es una maravilla.

11 Noray de Juan Valbuena
Si desde el colectivo Blank Paper venían cosechando ciertos éxitos con los fotolibros, desde Nophoto (el otro gran colectivo fotográfico del momento en España) aún no tenían un título de repercusión. Noray vino a marcar el camino a seguir de este colectivo a la hora de publicar, además de abrir, editado con ayuda de la Kursala, el catálogo editorial de Phree, desde donde el propio Juan Valbuena ejerce como editor.

12 Agroperifèrics de Ignasi López
Junto a Carlos Albalá en BSideBooks, Ignasi López puso de moda con este libro el sistema de publicación de fotolibros financiados por crowdfunding. Otros los títulos de su editorial fueron publicados mediante este método, de hecho Carlos Albalá participó en el lanzamiento de una plataforma de crowdfunding llamada Kuabol, ya cerrada.
Antonio M. Xoubanova, Óscar Monzón, Aleix Plademunt, Verónica Fieiras, Gustavo Alemán y Alberto Feijóo
2013
13 Casa de campo de Antonio M. Xoubanova
Casi 10 años después de que Cristóbal Hara publicara con Steidl, Xoubanova publica con el aprendiz de Steidl, colaborador durante 15 años y creador de su propia editorial, Michael Mack. Casa de campo no ganó por poco el premio a la mejor maqueta que promueve esta editorial, pero quedó finalista y gustó tanto a Mack que lo publicó igualmente.

14 Karma de Óscar Monzón
Dalpine, quienes tuvieron un papel fundamental en la reunión de Book In Progress y venían distribuyendo fotolibros unos años atrás, se lanzaron a la aventura editorial con el primer fotolibro de Óscar Monzón. Karma fue coeditado con RVB Books y terminó siendo elegido como libro del año en París Photo, pese a los sentimientos encontrados que levanta este trabajo, algo que ya conté por aquí.

15 Almost there de Aleix Plademunt
Finalista del premio de maquetas de MACK, esta editorial inglesa coeditó el libro de Aleix en colaboración con su propia editorial, Ca L´Isidret, que se creó en principio para publicar trabajos propios de sus editores, Roger Guaus, Juan Diego Varela y el propio Aleix Plademunt.

16 PIGS de Carlos Spottorno
Spottorno aprendió de los errores con La Fábrica y volvió a publicar, esta vez con Phree y RM, y con un mayor control del proceso de difusión, logrando posicionar el libro/revista entre los mejores del año, con reseñas y menciones en todo el mundo, como bien recopila el propio Carlos en su web.

17 The Disapeared de Verónica Fieiras
Primer fotolibro y segundo lanzamiento desde su propio sello editorial, Riot Books, que saltó directamente al ruedo internacional, cosechando alabanzas del mismísimo Martin Parr (lo vi en persona en un encuentro en IvoryPress organizado junto al Photobook Club Madrid), Josef Schladek o Ramón Pez, entre otros.

18 Something we used to know de Alberto Feijóo
Trabajo seleccionado para el encuentro con Martin Parr en IvoryPress, este libro autoeditado de tirada reducida sirvió para que Feijóo tuviera el reconocimiento en España que no recibió por anteriores trabajos.

19 Yo (no) soy de aquí de Gustavo Alemán
Otra publicación seleccionada para el mismo encuentro en IvoryPress, y también editado con ayuda de la Kursala, el libro de Gustavo Alemán recoge toda la energía en torno a la fotografía que se venía sembrando en Murcia tras el colectivo ya desaparecido Cien Ojos. Alemán, además, volcaría todo lo aprendido con su libro creando su propio sello editorial junto a su hermana Ángela, Fuego Books.
Miren Pastor y Julián barón
2014
20 Tauromaquia de Julián Barón
Barón autoedita un libro a base de fotocopias en blanco y negro que él mismo reproduce en eventos o “printing shows” especiales. El cambio de modelo de producción adaptado al proyecto es toda una declaración de intenciones.

21 Los últimos días vistos del rey de Julián Barón
Esta vez financiado mediante crowdfunding, Julián completa a su manera una trilogía sobre la monarquía que tiene su origen en dos libros sobre la primera transición, uno sobre Franco y otro sobre Juancarlosprimero. Otro cambio de modelo, alejándose aún más de editoriales, las listas de éxitos y el sistema del arte hegemónico.

22 Bidean de Miren Pastor
Pese a trabajar en una escuela de fotografía y tener alrededor a los autores de fotolibros españoles más reconocidos del momento, fue una comisaria, Semiramis González, y un proyecto de visibilización de trabajos de Mujeres Artistas Visuales, quienes provocaron que Miren Pastor publicara su primer libro, además de su primera exposición individual. Un innovador trabajo que sirve de híbrido entre el soporte libro y el soporte pared, que le sirvió a Pastor de comienzo en una trayectoria llena de reconocimientos, además de ser una de las photobookjockeys más activas de la actualidad.

23 Everything will be ok de Alberto Lizaralde
Publicado en colaboración con el sello de Cristina de Middel, This book is true, que inauguró con Lizaralde la publicación de libros ajenos, este fotolibro sirve de colofón a varios años de trabajo en un proyecto muy personal del autor, que llegó a ser finalista en los premios del libro del año en París Photo.

24 PAIN de Toni Amengual
Un trabajo autoeditado que se agotó rápidamente debido, seguramente, al carácter performativo que exige su lectura, además de una gran campaña de promoción a nivel estatal. Para ver las imágenes hay que rasgar, literalmente, las páginas del color de la bandera de España. Recibió uno de los premios al libro del año en Photoespaña.

25 Transmontanus de Salvi Danés
Después de quedar entre los seleccionados al premio a la mejor maqueta de MACK y el concurso fotolibro iberoamericano de la editorial RM con otra trabajo, Blackcelona, finalmente fue una editorial de reciente creación, Ediciones Anómalas, quien publicó el primer fotolibro del Foam Talent 2013 Salvi Danés.

26 Versus de David Jimenez
Catorce años después de Infinito, David Jiménez vuelve a publicar un fotolibro, inaugurando a su vez una nueva línea editorial de RM bajo la edición creativa de Iñaki Domingo, centrada en autores españoles contemporáneos.
Jon Cazenave y Javier Viver
2015
27 Ama Lur de Jon Cazenave
Cazenave cierra un ciclo en un proyecto de investigación desarrollado durante 8 años llamado Galerna, cuya publicación del mismo nombre fue coeditada en su momento con los desaparecidos Siete de un golpe. Después de recibir una de las becas fotopres de la Caixa, Cazenave publicó este trabajo con Dalpine.

28 The Epilogue de Laia Abril 
Fotolibro destacado entre lo mejor del año en hasta 21 listas, tal y como recoge la propia web de Laia Abril, viene a dejar en el lugar que merece a una de las fotógrafas españolas que más repercusión tiene fuera del país.

29 Have you seen his faces de Daniel Mayrit
Publicado por la editorial Riot Books, el fotolibro de Mayrit recibió el premio al libro del año en París Photo, confirmando que la vía hacia la internacionalización de la fotografía española sigue teniendo un canal abierto desde el soporte libro, incluso desde la edición independiente, pese a la saturación de publicaciones que coexisten en la actualidad.

30 Révélations. Iconographie de La Salpêtrière de Javier Viver
Cierro la lista con un libro publicado por la editorial RM en 2015, y que venía siguiendo desde 2013.
Óscar Monzón recoge el premio al libro del año en París Photo

Y ahora la reflexión después de este listado (¿Creías que os ibais a librar?):
Mucho se comenta en redes y en encuentros sobre el fin del boom del fotolibro, la explosión de la burbuja, o como lo queramos llamar. Y no puedo ver nada positivo en afirmaciones así. Quizás haya ganas de que pase una moda en la que mucha gente del mundillo fotográfico puede que haya visto un camino fácil hacia algún tipo de éxito internacional y que, después del inevitable chasco, solo se desee que desaparezca y pasemos a otra cosa. Pues lo siento, no era esto de los fotolibros el maná que iba a dar solución a la precariedad, la desigualdad, el capitalismo radical que anida mejor que en otros sectores, en este del mundo del arte y, en concreto, de la siempre acomplejada fotografía.
No, haciendo fotos durante un año o dos y dejándote tus pocos ahorros en autopublicar un libro que no vas a sacar de las cajas de la imprenta ni tú, porque ni tú tienes ganas de seguir trabajando en la difusión una vez impreso, pues no, no vas a triunfar en el panorama internacional. La misma idea que tú la han tenido miles de artistas de la fotografía, solo hay que ver cómo crece cada año el número de libros presentados a concursos como el de Arlés, Kassel o París Photo. De hecho, ni siquiera la mayoría de los libros del listado que acabas de leer les han servido a sus autores y (pocas, es cierto) autoras para triunfar y vivir de sus proyectos personales. Porque, sorpresa, el mundo del arte es una trampa, y se ha servido de la moda del fotolibro para llevarte a su terreno.
Y cuando dices que el fotolibro es una moda y que ojalá se pase pronto, solo estás siguiendo el guión del mercado del arte. Seguramente vendrán otras modas más llamativas, adaptadas a las nuevas tecnologías, quizás seas elegido por tu cuenta de instagram y te lleven a portada de algún medio especializado. Y entonces te olvidarás del fotolibro, porque ya no te sirve para petarlo en el mundillo. Para entonces supongo que los frikis, como el que escribe esto, seguiremos comprando libros cada mes, más por vicio y necesidad que por seguir las listas de lo mejor del año de Photo-Eye a ver si se nos contagia algo. También nos hemos dado de bruces con el bajón post impresión, al ver que nadie tiene un verdadero interés en ni siquiera abrir tu libro. Pero es una mayoría, la inmensa mayoría. Y digo “pero” porque de vez en cuando te encuentras con alguna excepción. Hace poco, en Libros Mutantes, pasé 3 días de paliza cuidando el stand prácticamente solo, viendo como casi todo el mundo pasaba mirando y, si acaso, abría alguno de mis fanzines más llamativos, para reírse un poco, no para comprar ni comentarlos conmigo. Pues de vez en cuando había quien sí se paraba y miraba todo, incluso los libros de tapa dura o formato más bizarro. Incluso hubo quien me dio las gracias por hacer libros tan raros. Las gracias, sí, aún estoy flipando.
Reunión Book in Progress
Las listas son una trampa, cierto, pero han animado el mundillo fotográfico después de décadas de tedio insoportable. El problema es tomárselas demasiado en serio, y más cuando empiezas a entender que en el fondo son 3 o 4 prescriptores, Martin Parr y alguno más, los que mueven toda la opinión. Si uno habla bien de un libro, el resto acaba haciéndolo. En algún concurso es flagrante, colegas nominando a colegas que a su vez nominan a los primeros. En su conjunto, las listas solo valen para que especuladores tengan referencias para comprar y revender por cientos de euros, o incluso miles, cuando se hayan agotado los libros del año. Y todo eso a quien menos beneficia es al autor o autora del libro, por lo general.
Las ferias, la otra pata del mundillo del fotolibro, en sí son un fracaso de ventas, salvo si tienes un catálogo amplísimo y variado, y te conoces al dedillo al público asistente (o has hecho un trabajo previo de promoción), algo que solo ocurre trabajando durante años en ello. Suelen servir más bien para conocer a los cuatro gatos que se mueven en esto de los libros, crear lazos, quizás conseguir que te publique alguna editorial de fuera, poco más. Pero, de nuevo, sirven para animar lo que el resto del año no nos da ninguna alegría porque, quién lo iba a decir, el mundo del fotolibro es tan endogámico y previsible que nos aburre hasta a los más frikis. Si no me creéis, asistid a todas las presentaciones de fotolibros de Madrid o Barcelona durante un año, a ver si sobrevivís. Si no vivís en una de estas dos ciudades, en serio, no os perdéis nada.
Los libros que se publican se apilan normalmente en las casas de sus autores, autoras o editoriales. Por mucho que te dejes los ahorros, las energías y la vida en ello, seguramente no triunfarás a base de publicar libros. De verdad, si quieres petarlo, hazte youtuber, instagrammer, o cualquier cosa que acabe en “er” que luego no sepas ni explicar a tu familia. Cualquier cosa menos publicar un libro, y menos de fotos raras difíciles de entender porque no tienen texto.
Fiebre photobook
Nunca hubo ningún BOOM del fotolibro, si acaso se agotan algunas publicaciones, pero hablamos de tiradas de como mucho de 1000 ejemplares, incluso llegar a 500 es ya un atrevimiento. Eso no es triunfar, ni siquiera cuando, en un caso excepcional, consigues que te llamen de todo el mundo para exponer, publicar o fotografiar, que en el listado de antes hay varios casos, contados con los dedos, pero hay. Después de un tiempo sigues siendo freelance, vives todavía en la precariedad, sigues sin un futuro claro y seguramente ya no te quede sitio para más libros en el piso que visitas un par de semanas al año.
Pero, joder, si publicas, tendrás en tus manos tu propio trabajo en papel. La materialización de años de obsesiones. El fruto de tu imaginación hecho libro y disponible para enseñarlo a cualquiera, también a esas pocas personas que quizás están tan flipadas como tú, que los hay, te lo digo yo. Olvídate de las listas, de ser un superventas, de salir en medios internacionales, y céntrate en experimentar con el formato libro, hacerlo tuyo. Y si se sale de tu presupuesto, haz un fanzine, hay verdaderas maravillas hechas con fotocopias por un par de euros. Y si te sobrepasa la distribución y eso de ir a correos cada semana no va contigo, pues sube el pdf y que se lo imprima quien quiera ¿no va esto de llegar a mucha gente? El libro o el fanzine desde el principio solo han servido para darte a conocer, nunca han sido un negocio, y menos para el autor o la autora.
Por cierto, hay muy pocas mujeres con libros de repercusión, es un problema muy serio, ni generamos espacios no competitivos, ni potenciamos que cualquiera se sienta cómodo o cómoda dando el paso al libro. El sistema, de por sí, promueve que los tíos nos sintamos seguros probando y arriesgando, pero algo pasa con las mujeres y esto de publicar. Quizás tengamos que echarnos a un lado los tíos y dejemos de copar los espacios de promoción, exigir cuotas, forzar la estructura actual con una huelga o lo que sea hasta que no haya tanta carencia de mujeres fotógrafas publicando fotolibros. Nos estamos perdiendo grandes trabajos de mujeres que se quedan en un cajón mientras trabajos sin profundidad o nada novedosos de hombres ocupan un espacio ya de por sí saturado.
En resumen y a modo de sentencia final, si no se publicasen libros, qué veríamos ¿cuentas de instagram?
Y dentro de 10 años ¿seguirán ahí?
NOTA: Después de recibir algunos comentarios y sugerencias, este post ha sufrido algunos cambios. Como no tengo tiempo ni energías para cruzar más mensajes o mails, no voy a difundir sus nombres ni a debatir más sobre este tema, pero por respeto a las personas interesadas en este artículo, sí voy a explicar los cambios. En dos libros he añadido que han sido editados con ayuda de la Kursala, en Noray y en Yo(no)soy de aquí. En otro he explicado de forma más clara qué libro y qué editora estuvo detrás de la publicación de Transmontanus, que se podía confundir con Blackcelona en el reconocimiento recibido al ser finalista con MACK y RM. En otro libro he eliminado la referencia a uno de sus editores así como mi comentario sobre el mismo. Por último, no he incluido en el listado a Gervasio Sánchez, Cristina García Rodero ni Txema Salvans porque no lo creo conveniente. Otros comentarios podéis leerlos en este mismo post.
Mis disculpas, de nuevo, por realizar este listado.
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