Hail Hydra!

Posted on 2017/11/21

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Esta semana viajo a Portugal para dar una charla en la Feria de Fotolibros de Lisboa, invitado por la organización para hablar del modelo de feria de Fiebre Photobook y de nuevas posibles perspectivas. Dándole vueltas al sentido de que estos eventos giren alrededor de una feria comercial, y mezclándolo con la serie que acabo de ver, Stranger Things, no he podido evitar conectar elementos de cada uno y acabar haciendo algunas analogías que, quizás, sirvan para darme a entender de manera un poco menos tediosa. Supongo que en Lisboa explicaré todo esto pero de manera resumida, lo importante allí creo que será el debate posterior a cada presentación, así que mejor lanzar mis reflexiones aquí por adelantado. Puede contener spoilers, cuidado.

Primera analogía: El mundo del arte profesional

Después de algunos años relacionado con el mundo del arte profesional en especial con el de la fotografía artística, tengo la sensación de que la mejor manera de ilustrarlo podría ser el “mundo del revés” o universo paralelo de la serie. Un páramo oscuro, irrespirable, sin apenas vida ni manera de sobrevivir de manera estable, al menos desde el punto de vista de un ser humano. Lo más recomendable es entrar bien pertrechado, con todo el soporte vital del mundo real que podamos traer, y volver a casa lo antes posible. El mundo del arte profesional es tan duro y desolador como este universo paralelo, si uno intenta sobrevivir sin otro trabajo, sin ayuda familiar, sin cualquier otra fuente sostenible, puede durar realmente poco. Las opciones las explico un poco después, pero no son nada alentadoras.

Segunda analogía: Portales de entrada

Cuando alguien decide entrar en el mundo del arte profesional, esto es, ganarse la vida con ello, puede acceder a través de puertas parecidas a los portales interdimensionales de Stranger Things, unos agujeros llenos de líquidos viscosos y membranas que hay que atravesar con mucho esfuerzo y, sobre todo, pringándose completamente. Esto de pringar os sonará si habéis intentado presentaros a alguna beca o subvención, conseguir algún patrocinio o vender en alguna galería. Y ahí entran las ferias, cómo no.

Tercera analogía: La Hydra

Cuando alguien consigue sobrevivir en este universo paralelo del mundo del arte profesional, comienza a darse cuenta de que hay algunas estructuras de poder que abarcan casi todo. Se parecen mucho al monstruo de la serie, que en algún sitio he leído que lo llaman Hydra, por los tentáculos que llegan a todas partes (supongo). Un ejemplo claro de esto en el mundo del arte profesional podría ser el mercado del arte, el capitalismo, en esencia, que media en todo lo que se desarrolla en el arte profesionalmente hablando.

Parece inevitable, vivimos en un capitalismo, ergo todo lo que ocurre es susceptible de acabar desarrollando dinámicas capitalistas. Y el mercado es casi lo único que hay en el arte hoy en día, al menos profesionalmente hablando. Si quieres ser artista, por ejemplo a través de la fotografía, y no hablo de hacer encargos (por muy artísticos que sean), tienes que vender obra, y ahí las ferias tenemos un papel evidente. En el caso que trataremos en Lisboa, somos ferias de libros de fotografía, que nos movemos a un nivel económico mucho menor que la obra en pared o de galería, pero no dejamos de responder a unas dinámicas de compra y venta capitalistas. Crecer en este universo paralelo acaba convirtiéndote en parte de esa Hydra o estructura poderosa con dinámicas capitalistas, a mayor o menor nivel según tu nivel de crecimiento o desarrollo.

Podríamos poner nombres a esa Hydra, o sus múltiples subestructuras, también Hydras a su manera. Por ejemplo, ARCO, Photoespaña, La Fábrica, Paris Photo, el MoMA, la TATE, etc. Son estructuras que marcan la agenda y los ritmos en este universo paralelo, por lo menos en el sector fotográfico artístico y profesional. Y también acaparan y controlan las fuentes de supervivencia alternativas al mercado, subvenciones, patrocinios, espacios, etc. Y, lógicamente, casi toda la energía vital de quienes sobrevivimos en este ecosistema. A veces, incluso entramos a formar parte de sus estructuras, puntualmente o a largo plazo, como pueden ser las escuelas de fotografía, que reproducen muchas de estas dinámicas, aunque a una escala e influencia mucho menor (quiero creer que es así). Lo que sí hacen estas escuelas es prepararte para moverte en este universo paralelo, algunas centrándose casi exclusivamente en cómo entrar en la mencionada Hydra, incluso obviando o renunciando a poner energías en la propia creación artística, pero este post no viene a hablar de escuelas, sino de ferias.

Cuarta analogía: Sobrevivientes con superpoderes

Entre los personajes que intentan sobrevivir en este universo paralelo, hay quienes parecen conseguir lidiar con las múltiples Hydras, como el mercado del arte, las ferias, las galerías, las escuelas y todo tipo de estructuras imaginables. Son sobrevivientes con superpoderes, como Eleven en la serie. Cuando, al común de los mortales, enfrentarnos al monstruo de ARCO o La Fábrica nos supondría la muerte o, la única alternativa aparente, la asimilación de las dinámicas de estas estructuras sin remedio, desapareciendo nuestros rasgos originales (en la serie ocurre con otro de los niños), hay algunas personas que consiguen conservar su esencia, su manera de ver el mundo y su intención al entrar a este mundo paralelo. Y yo solo lo puedo explicar porque tienen superpoderes que aún no logro conocer en profundidad. Un ejemplo, y aquí me van a perdonar el rollo fan, podría ser Cristina de Middel, que lidia con todas las Hydras imaginables y aún así sigue fotografiando a su bola y con una intención similar a la que tenía al empezar, con evolución, obviamente, pero en esencia muy parecida. Supongo que algunos ejemplos acaban siendo artistas consagrados (o ya lo son) y los demás solo podemos ver con admiración sus trayectorias. Desde fuera, cualquiera puede proyectar todo tipo de maldades para justificar que sobrevivan, pero cuando les conoces en persona y trabajas con ellos, te das cuenta que es posible seguir vivo sin convertirse en el mal personificado, sin perder la humanidad.

 

Nuestro papel

Tras estas analogías, llego a donde imagino llevaremos el debate el próximo domingo en Lisboa: ¿Qué papel queremos tener como ferias en todo esto? Desde Fiebre Photobook lo que tratamos de proponer cada año es un espacio de reunión para público y profesionales del sector lo más abierto y horizontal posible, sin perder la perspectiva de que no podemos permitirnos trabajar gratis y cobramos por algunas cosas, como los stands o algunas actividades como los talleres. Comparándolo con otras ferias de libros de fotografía en Europa, tenemos unos precios baratos para lo que cobran otras, sin regalar nuestro trabajo. También con opciones que no hay en otras ferias, como una mesa de autores, ahora llamada Autopublicantes, para quienes no se puedan permitir una mesa completa ni venir en persona a Madrid, ahorrándose lo que cuesta el viaje, hotel, comida, etc. Solo enviando los libros y pagando una inscripción barata en comparación con lo demás. Además, no cobramos comisión por las ventas, y tenemos a alguien a cargo de la mesa, pagado por nosotros.

Pongo este ejemplo centrado en la vía de entrada de artistas por dar cierto contexto y perspectiva desde donde hablo. Y surgen muchas preguntas. Si la base en la que trabajamos son los libros de fotografía, los libros son caros de producir, luego hay que financiarlos y tratar de recuperar lo que cuesta hacerlos. La venta es la manera más clara y obvia. También hay quien podría plantearse no hacer libros, hacer solo PDFs o subir fotos a una web o a redes sociales, o producir fanzines o publicaciones lo más baratas posibles. Esto ocurre también en Fiebre y otras ferias. Y, en realidad, ni de los fanzines ni de los libros se puede hablar de estructura de sostenibilidad profesional, casi ningún artista vive de vender sus libros. Casi ninguna editorial tampoco. Las tiendas y distribuidoras, a duras penas. Pero aún así se siguen haciendo libros, porque en el fondo nos gustan (quiero creer). Aunque haya quienes pongan en cuestión muchos límites que implican, como este texto de Jon Uriarte.

Con todas estas dudas, aún así hacemos una feria y la convocatoria de stands se llena cada año. Aun así, sigue viniendo gente a mirar y comprar libros, a las charlas y talleres, a charlar y conocerse y reconocerse. Para paliar la cuestión de la precariedad económica intentamos acudir a subvenciones, ayudas y patrocinadores, y a veces lo conseguimos. El Dummy Award de Fiebre es posible por el patrocinio de una imprenta, Artes Gráficas Palermo, y una editorial, Dalpine. Conseguimos traer artistas internacionales gracias a embajadas o ayudas a la movilidad del Ministerio de Cultura. Algún año hemos conseguido, incluso, producir una exposición gracias al Ayuntamiento de Madrid. Y el espacio es una cesión de Casa del Lector de Matadero.

Pero la pregunta más pertinente podría ser para qué sirve nuestro papel en este mundo artístico, si a la estructura capitalista, a los y las artistas, al público, a todos a la vez… Y si tiene sentido plantear una alternativa fuera o dentro de estas dinámicas. Por ejemplo, hay quien se plantea publicar fanzines pero no va a ferias de pago, ni acepta subvenciones o patrocinios, ni compra libros caros de fotografía. Pero ¿realmente es una forma de construir una estructura estable de supervivencia o es más una forma de no sentirse culpables alimentando al monstruo? Sin participar en estas dinámicas capitalistas ¿se cambian las cosas?¿Y participando?¿Se cambian las dinámicas capitalistas o te cambian a ti?

Yo no tengo respuestas, sí creo que para conocer cómo funcionan las Hydras, hay que pringarse y vivirlo desde dentro, también tengo dudas sobre cuál es mi papel en todo ello. Por eso creo que el debate en Lisboa puede ser interesante, pero no solo, y por eso lo lanzo aquí y lo compartiré en redes sociales. Y si lo queréis hablar en Fiebre, estaré por allí como no puede ser de otra manera, el 15 y 16 de diciembre de 2017, en Casa del Lector de Matadero. Mientras tanto, y por si acaso viene el monstruo a por mí y aún no estoy preparado, gritaré eso de HAIL HYDRA!